Es normal que al escuchar la palabra cereal, se piense casi de forma instantánea en maíz, trigo o arroz, dejando por fuera a muchos otros de igual valor e importancia, entre ellos, el sorgo. Aunque su consumo se extiende por el mundo entero, la verdad es que es reducida la cantidad de personas que lo conocen, y más aun las que la incluyen en su alimentación.

El sorgo, un gran desconocido entre los cereales

Por lo general son los celíacos y diabéticos los que más lo utilizan debido a los evidentes beneficios que para ellos ofrece, ya que uno de los atributos que lo definen es el de carecer de contenido de gluten,  permitiéndole a los primero, disfrutar sin riesgo, productos que cada vez se hacen más habituales en supermercados marcados como “alimentos gluten free.

En el particular de los diabéticos, el sorgo contribuye a la mejor asimilación del azúcar por parte del organismo, esto se debe a que el propio cereal asimila parte importante de la ingerida con los alimentos, para liberarla de a poco hacia el organismo, logrado en este proceso, una mejoría en los niveles de energía y un control más eficiente de los niveles de glucosa en la sangre.

Aporte nutricional

Si bien anatómicamente hablado es mucho el parecido que tiene con el maíz, este cereal sabe marcar la diferencia en su aporte nutricional. En primera instancia, el sorgo se define como un cereal menos calórico respecto a lo que es el maíz, ¿qué quiere decir esto? que contiene menos hidratos de carbono, y por ende, brinda menor aporte energético.

Otra discrepancia se evidencia en la aportación de grasas y proteínas, de las primeras, se sitúa por debajo del maíz, mientras que en lo que concierne a proteínas presenta cantidades más elevadas, haciendo que sea perfecto para los deportistas que buscan un desarrollo muscular con músculo de calidad.

Vitaminas y minerales

Gracias a la presencia de vitamina B y vitamina E, el sorgo forma parte del grupo de alimentos que favorece el mantenimiento de tejidos corporales sanos. El contar con minerales como el zinc, el fósforo, el hierro y el calcio, y su inmenso aporte en fibra le permite destacar como aliado eficiente de un organismo en buen estado.

Por otra parte, con el consumo prolongado de este cereal, se podrá comprobar en poco tiempo la manara en la que irá mejorando el proceso digestivos, despidiéndose de molestias causadas por el estreñimiento, flatulencias, dolores estomacales y diarreas continuas.

Es la fusión de cada uno de esos nutrientes lo que consigue que el sorgo, tenga un impacto positivo para el corazón y la salud de los huesos, considerando que la fibra se encarga de disminuir en el organismo, la presencia de colesterol malo lo que lleva al mínimo las probabilidades de padecer de ataques cardiacos o enfermedades arteriales. El magnesio, contenido en el sorgo optimiza la absorción del calcio, lo que promueve la salud ósea. Esto no es todo, pues falta mencionar que ciertos antioxidantes presentes combaten eficientemente los radicales libres, transformándose en agentes anticancerígenos.